Sinopsis
Cath y Wren son gemelas idénticas, y hasta hace poco lo hacían absolutamente todo juntas. Ahora que están en la universidad. Wren le ha dejado claro que no piensa compartir habitación con ella. Para Wren es una oportunidad única de empezar de cero y conocer gente. Para Cath no es tan fácil. Es terriblemente tímida. Su único mundo es ser fan de Simon Snow, donde ella se siente a gusto, donde siempre sabe exactamente qué decir y donde puede escribir un romance mucho más intenso que cualquier cosa que haya experimentado en la vida real. Sin Wren, Cath se siente completamente sola, fuera de su zona de confort. Tiene una compañera de cuarto antipática, siempre acompañada de su atractivo novio, una profesora de escritura que piensa que el fan fiction es el fin del mundo civilizado, un guapo compañero de clase, que sólo quiere hablar de palabras. Y además no puede dejar de preocuparse por su padre, que es amoroso y frágil y nunca ha estado realmente solo. Ahora, Cath tiene que decidir si está dispuesta a abrir su corazón a los nuevos amigos y a las nuevas experiencias, y se está dando cuenta de que hay mucho más que aprender sobre el amor de lo que nunca creyó posible.
Reseña
Nadie está listo para el primer
año universitario y cuando crees que ya estás listo, pues te encuentras en
segundo año. Las gemelas Cath y Wren viven al límite, ambas a punto de caer
en el precipicio, una sólo quiere vivir el ruido, la otra actúa como el
silencio.
“Los meses son diferentes en la universidad, especialmente el primer año. Demasiadas cosas suceden. Cada mes de primer año equivale a seis meses normales: son como meses de perros”
Fangirl sacó la bandera friki que
llevaba dentro. Comencé a leerla reacia, porque era una novela de 500 y tanto
hojas sobre amor. Se me hacía que quizás, faltaría trabajo de edición y todavía
siento que faltó cortar un poquito, pero contra viento y marea la disfruté hasta
el punto que en la página 408 comencé a llorar y continué llorando entre risas
y júbilo hasta llegar al final.
La novela ilustró de manera muy
divertida, lo que es ser una fangirl o un fanboy y si es que viviste la euforia
de esperar un libro de Harry Potter, enloqueciste con un fanfic; o fandom, o esperado durante meses la salida de un cómic o videojuego que sabes estará
bueno, pues sí o sí te sentirás representado por Cath con todas y cada una de
sus ñoñerías. Créeme, te llenarán de nostalgia.
Rainbow Rowell no desperdicia
creatividad, objetos, espacios y por supuesto, personajes. Estos últimos
parecen bastante vivos y a veces, tan activos, presentes y listos para aparecer
en la trama que te llegan a romper el corazón, emocionarte, llenarte de furia y
querer ser sujeto activo de la misma historia para decir al menos, una que otra
cosita a alguno. Esta historia además, viene de la mano de un plus y es la
dulzura de Simon y Baz, los personajes por los que Cath está loca y a los que
les ha creado una dimensión alterna de la que se nos muestran fragmentos, llamada
“Carry on, Simon” Sentí en un momento que su similitud con Harry Potter
representaba un bonito añadido (no mucho, sólo bonito), pero luego les tomé
cariño a los personajes y enloquecí con los momentos finales. Porque sí,
Rainbow rowell creó todo un mundo diferente que te imaginas y quieres leer,
pero sólo te muestran fragmentos (Yo también habría escrito un fic sobre Simon
Snow o mínimo lo habría leído).
Sólo me queda decir que es una
bonita lectura para fin de semana largo y relajarte. Te la recomiendo si has
sufrido y respirado por una saga, si eres potterhead, si te gusta la romántica
y pasaste hace poco tu primer año universitario o terminado la adolescencia.
Por cierto, si tienes una hermana
que está tan loca como tú por todas estas cosas, te aconsejo que enloquezcan juntas
otra vez con esta novela, de seguro, la pasarán bien.
¿Y tú ya eres un fan?





